¡Hola lectores! ¿Cómo están? Espero que bien con un buen libro entre las manos y una tacita de café, galletas o algo por el estilo. Por aquí, todo sigue bastante normal...
Hoy les quisiera enseñar -como la niña pequeña y ansiosa que soy- una cartita boba que he escrito hace no mucho, ni más ni menos que el día de mi cumpleaños. ¡Vamos a verla!
No fue mi culpa el haberlo olvidado, pues él primero me olvidó a mí. No me compró nada por mi cumpleaños, pudiendo hacerlo. Ni siquiera se molestó en llamarme... Aunque, debo admitir, aquél día de centellas luminosas y peces danzarines me abrazó con notable cariño y no me dejó ir. Me aferré a su cuerpo esbelto, sorprendentemente cálido y ligero. Mis manos se adhirieron a su piel, traspasando su ropa, tan lánguida como él.
¿Qué les ha parecido? ¿Cómo podría mejorarla?

